Francisco “Chamaco” Valdés
Aún cuando fue el máximo goleador en la historia del fútbol chileno nunca se le pagó imposiciones. Después de dos ataques al corazón y fiestas a beneficio para costear las operaciones, jubiló por ley de invalidez, recibiendo sólo 90 mil pesos mensuales del gobierno. Pese a que nunca se insertó como ex crack, ayudó a muchos niños con riesgo social a través de su don, ser bueno para el fútbol.A los 66 años muere de un ataque al corazón el máximo goleador del futbol chileno, el colocolino Francisco “Chamaco” Valdés.
Aquella noche, la de hace más de cinco años, Dinamita Show, humoristas autonombrados “colocolinos de corazón”, compartieron escenario gratis. Diez mil pesos por entrada a la Discoteque Nina no era un derroche, sino un apoyo para involucrarse en un ambiente un tanto divertido y triste a la vez: Francisco “Chamaco” Valdés sufría de ataques al corazón. “El primer infarto fue más grave, ese duró nueve horas la operación y después a los dos años siguientes me volvió a dar otro”, comentaba a las personas que se encontraban en el lugar, quienes fueron invitados por los amigos cercanos del Chamaco, los organizadores de la fiesta a beneficio.
Hoy continúa siendo el máximo artillero del futbol chileno, con una marca de 215 goles. Su humildad se hizo presente al confesar que no sabía que él era quien lideraba la tabla de los goleadores chilenos, “Fue el periodista Juan Cristóbal Guarello quien dijo que después de que todos me criticaban, con que yo no era rápido y ni cabeceaba, tenía la marca, siendo además un mediocampista”. Pedro “Heidi” González pretendió superar al Chamaco, pero hasta el momento el colocolino sigue estando en la cabeza de la tabla, mientras Heidi sólo llegó a los 212 goles.
“El hecho de ser un futbolista famoso hace pensar a la gente que ganó mucho dinero, pero él no, porque estuvo en otra época incomparable a la de hoy”, dice Carlos Soto, ex jugador de la Selección chilena y actual presidente del Sindicato Interempresa de Futbolistas Profesionales. A Chamaco Valdés nunca le pagaron imposiciones por ser jugador de fútbol. “Cuando fueron a ver a mis registros, de todos los años que jugué, es decir, del 62 al 70, yo no tenía nada de nada. Ninguna imposición.”, decía. Para jubilar tuvo que acogerse a la ley por invalidez, debido a los infartos al corazón, por lo que recibió del estado alrededor de noventa mil pesos mensuales. Esto no fue un caso excepcional, “en aquel tiempo los clubes vivían de las recaudaciones y de un pequeño porcentaje de la publicidad, no tenían la potencia que tienen hoy -comenta Soto- por otro lado, el marco jurídico era también distinto, hoy existe una ley, pero en ese año no existía, sino que había un decreto fuerza ley del año 70 que regulaba la relación laboral de los futbolistas con los clubes, por lo que los jugadores cotizaban sobre un sueldo vital, ni siquiera sueldo mínimo, lo que significaba que recaudaban entre dos mil o tres mil pesos para su jubilación.”
El 1982, dejó de jugar, pero nunca no se retiró del fútbol. “Me preparé sicológicamente, porque sabía que de pasar a ser una persona pública, conocida y querida por la gente, después la fama iba a pasar”, decía, pese a no haberse desligado del fútbol. Se preparó haciendo cursos de iniciador, director y entrenador. Al contrario de lo que él pensaba, la gente no lo olvidó. Ciertamente no era una figura mediática, no recibía dinero del fútbol, ya no lo entrevistaban, ni lo llamaban, pero sí lo reconocían. Lugar donde iba era saludado e incluso aplaudido. “Iba mucha gente a su restaurante, donde en sus muros había cuadros de Colo Colo y la televisión siempre transmitía algún partido de fútbol”, decía Juan Manuel Durán, quien lo conoció al ser vecino de su restaurante “Donde Chamaco” situado en el centro de Santiago.
“Él es un personaje en el fútbol bastante querido que no ha logrado, creo yo, insertarse en el medio futbolístico profesional en su categoría de `ex crack` de Colo Colo”, dice Carlos Soto al recordar las palabras de Valdés: “De repente paso desapercibido, pero no me preocupa, porque gracias a Dios en mi familia estamos todos bien”. A diferencia de otros crack del fútbol, quienes viven de sus lujos y comodidades, Chamaco Valdés participó de un proyecto junto al Ministerio del Interior llamado “Escuela de Fútbol Preventiva”, donde en escuelas de fútbol ayudaban los niños con riesgo social. El proyecto logró mejorar el nivel académico de más de la mitad de los niños. “Los papás cuando traen a los niños les dicen `mira éste es el Chamaco…`, entonces de un comienzo los niños saben quien soy y me respetan”, decía mientras miraba a la cancha y reía al acordarse de anécdotas que tenía cada niño, y también niña. Su rostro seguía alegre mientras del cuello le colgaba una cadena de oro con dos piochas: una con la figura de una zapatilla de fútbol y la otra con la figura su equipo, el Colo Colo.